lunes, 28 de junio de 2010

Derechos Humanos, Diversidad Sexual y VIH/sida



Algunos comentarios preliminares

En junio de 1981 en los Estados Unidos (EEUU) se informó en una revista científica, sobre el primer caso de neumonía por Pneumocystis carinii en un paciente homosexual , lo cual creó un alerta de salud pública puesto que este tipo de padecimiento era sólo conocido en personas con un sistema inmunológico deprimido. Simultáneamente, se diagnosticaron varios casos de Sarcoma de Kaposi en pacientes jóvenes y ambas enfermedades estaban asociadas a personas con un sistema inmunológico deprimido. Los nuevos casos aparecidos en EEUU de personas con cuadros clínicos similares, tenían en común su orientación homosexual o el uso de drogas inyectables. De esta manera, cuando la enfermedad fue denominada Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) ya tenía consigo ante los ojos del mundo, el estigma que significaba ser una enfermedad propia de homosexuales y consumidores de drogas inyectables. Esta génesis ha sido muy relevante en lo relativo a la exigencia de derechos humanos de los afectados por la epidemia y ha generado consecuencias para el adecuado establecimiento de una política de salud pública en la materia a nivel mundial.

Una muestra del estigma con el que nace la enfermedad, se deja ver en las denominaciones que recibió popularmente: se le llamó “cáncer gay” asociándola a la homosexualidad, y también “la enfermedad de las tres H”, haciendo referencia a los homosexuales, heroinómanos y hemofílicos. Esto quiere decir que ya para la década de los años 80 la epidemia del VIH estaba completamente relacionada con poblaciones tradicionalmente excluidas y discriminadas, lo cual contribuyó al estigma con el que nace la infección por VIH.

A nivel mundial el VIH y sida ha afectado a millones de personas y muchas de ellas pertenecen a grupos cuyas prácticas e identidades sexuales han sido históricamente discriminadas y perseguidas: gays, hombres que tienen sexo con hombres (HSH), personas bisexuales y trans (travestis, transexuales, transgénero, intersex). Las experiencias evidencian que la prevención, atención y apoyo en VIH y sida sólo pueden encararse eficazmente si se reconoce la dignidad y la diversidad de todas las personas. Por el contrario, la discriminación aleja a las personas del sistema de salud y desalienta la adopción de comportamientos de cuidado hacia sí y hacia los demás.


1. Situación de la epidemia de VIH y sida/ Cifras mundiales y locales

Según el Informe de Situación de la epidemia del VIH y sida 2009 para el año 2008 existía un total de 33,4 millones de personas viviendo con VIH, de los cuales 32, 3 millones son adultos; 16,7 millones son mujeres y 2,1 millones son personas menores de 15 años. En prácticamente todos los países latinoamericanos, los más altos niveles de infección por VIH se dan entre personas y grupos gay, bisexuales, transexuales y HSH. Por ejemplo, de los casos de sida reportados en Argentina, Bolivia, Brasil, Guatemala y Perú los gay, bisexuales, transexuales y hombres que tienen sexo con hombres (HSH) representan entre 25% y 35%; siendo en México más de la mitad del 50% .

En Venezuela, de acuerdo a lo estimado por el Informe UNGASS 2009 , existe una epidemia de tipo concentrada, con una prevalencia en la población general menor del 1% pero superior al 5% en las poblaciones más vulnerables, especialmente en la población de hombres gay y hombres que tienen sexo con hombres (HSH). La tasa de nuevos casos reportados en el caso de los hombres se ubica para el año 2003 en 19,73 y en 2009 presenta un aumento considerable al ubicarse en 61,67 con una clara incidencia de la infección en los grupos que se consideran epidemiológicamente como más expuestos: HSH y trabajadores/as sexuales, que incluye a personas trans.




2. Algunos datos relevantes de la situación de la comunidad sexo- diversa en Venezuela

El Informe sobre Homofobia, Violencia e Impunidad contra la Comunidad Lesbiana, Gay, Transexual y Bisexual en la República Bolivariana de Venezuela (2008) auspiciado por ONUSIDA y PNUD, bajo la coordinación: Acción Ciudadana contra el Sida (ACCSI), reconoce:

“Si bien la homosexualidad, lesbianismo, bisexualidad y trangenerismo no son un delito en Venezuela, estas orientaciones/preferencias sexuales e identidades o expresiones de género han sufrido y sufren severas violaciones a sus derechos humanos, los que los coloca en un grupo de alta vulnerabilidad para la violencia, asesinatos, chantaje, persecución e impunidad, tanto de parte de cuerpos de seguridad del Estado, como de particulares. Aún la comunidad LGBT en Venezuela está muy estigmatizada y discriminada socialmente. Esto se debe a las fobias a la diversidad sexual y el transgenerismo, así como a los prejuicios y animadversiones generados desde las iglesias, partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación social, sistema educativo, sector salud, gremios y comunidades en general, lo que incluye con frecuencia a las mismas personas afectadas y su entorno familiar.”

De acuerdo a los datos obtenidos en el estudio mencionado, la población transgénero es la más afectada por la violencia policial y particular, y por la situación de impunidad: tiene el más alto porcentaje de denuncias comparado con los gays y las lesbianas. La Policía Metropolitana en Caracas sigue apareciendo como el cuerpo de seguridad que más comete violaciones, atropellos y abusos contra la población LGBT y en ciudades como Maracaibo y Mérida los cuerpos de seguridad señalados son las policías municipales. El porcentaje de casos resueltos sobre el total denunciado es del 15% del total. El 61% de los miembros de la población LGBT encuestada, reportó haber sufrido agresiones provenientes de particulares. El 79% de estas personas no denunciaron las mismas.

El Programa Nacional de Sida del Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) ha distribuido recursos entre algunas ONGs para atender temas relacionados a la prevención entre HSH Trans. Sin embargo, estos programas se restringen a prevención, consejería y no tienen un enfoque de salud integral, siendo limitados en su alcance en cuanto a población y erráticos en cuanto al tiempo. En general, las organizaciones de hombres gay existentes en el área metropolitana así como la de personas Trans, no cuentan con una agenda de abogacía que visibilice y actúe en los problemas de estas comunidades, aún cuando muchos de éstos se derivan de la alta prevalencia de la infección por VIH notificada en estos grupos. Asimismo, las redes de PVVs existentes, cuentan con una fuerte agenda de abogacía en temas de salud, sobre todo por lo que se refiere a acceso a los ARVs, pero la misma no es inclusiva a los temas de la vulnerabilidad en HSH y Trans, a pesar de contar entre sus miembros a nutrido grupo de activista con orientación sexual homosexual.

De acuerdo a informaciones recabadas por organizaciones no gubernamentales con trabajo en VIH y sida del área metropolitana, los servicios de salud no especializados (emergencias, ambulatorios, hospitalización) continúan dando malos tratos y excluyendo a personas con VIH y sida, muy especialmente a homosexuales y personas Trans, quienes por los prejuicios existentes en su contra se autoexcluyen y no concurren a dichos servicios. De acuerdo al estudio realizado en la ciudad de Maracaibo, por la Universidad del Zulia (ULA) en agosto de 2006 Enfermedad y significación: estigma y monstruosidad del VIH y sida, realizado por Elvis Nel Rodríguez y otros: “En las emergencias del hospital las enfermas o encargados de turno evidencian los rasgos de la enfermedad en la persona y la excluyen, la ven pero no la ven, es un ser mas no una persona que solicita atención (…).Los médicos generalmente se niegan o evitan realizar intervenciones quirúrgicas a las personas seropositivas, lo que conlleva que muchos enfermos presenten exámenes de laboratorio adulterados, para posibilitar la intervención quirúrgica.”

Igualmente, la comunidad homosexual y Trans no recibe un trato específico que le permita empoderarse en asuntos como prevención, sexualidad, adherencia y participación. Por su parte, el programa de distribución de ARV del MPPS, que actualmente llega a unas 33 mil personas, no cuenta con programas de apoyo, consejería u orientación, limitándose únicamente a la entrega de los medicamentos ARV. Podemos afirmar que la orientación sexual e identidad de género continúan invisibles en estos programas, a pesar de que la mayoría de las personas atendidas son HSH.


3. Homofobia y discriminación: dificultades para el ejercicio de los derechos de las poblaciones sexo-diversas

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. En este contexto, la sexualidad se puede ejercer de manera libre y voluntaria, mientras haya consentimiento de los partícipes, en un ambiente libre de violencia. Los Estados deben velar por la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos y ciudadanas, sin distinción de sexo, género, orientación sexual o identidad y expresión de género. Este principio está consagrado en muchas constituciones y marcos legales a nivel regional y mundial, sin embargo quedan muchos desafíos en este sentido de manera tal que se realicen acciones para implementar nuevas legislaciones o garantizar el cumplimiento efectivo de las existentes, tanto para la garantía de derechos fundamentales como para evitar los crímenes de odio en las comunidades LGBTI.

4. Marco de los Derechos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género

Los temas relacionados con la discriminación y vulneración de derechos humanos de las comunidades de lesbinas, gay, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) deben enmarcarse en lo establecido en los diversos documentos y tratados internacionales. El tema de la discriminación por orientación sexual fue formalmente presentado por la delegación sueca por 1ra vez en la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijin, en el año 1995, donde no tuvo mayor incidencia dada las resistencias generadas por los países islámicos. La discusión sobre este tema se retomó en el proceso de preparación de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Durban (2001). A pesar de los esfuerzos realizados por delegaciones como la de Brasil y Argentina, el tema de la discriminación por orientación sexual no fue incluido en el texto final de esta declaración.
La legislación internacional sobre derechos humanos establece el reconocimiento de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de todas las personas, sin distinción alguna. De esta manera la protección de los derechos humanos de las poblaciones gay, homosexuales, bisexuales, trans, lesbianas y de HSH estaría fundamentada en la misma Declaración Universal de los Derechos Humanos y en otros tratados internacionales como la Convención contra la Tortura y otros Tratos y Castigos Crueles, Humanos y Degradantes; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; y la Convención sobre los Derechos del Niño. Todos estos documentos garantizan la libertad de todos los seres humanos y la protección ante la discriminación basada en el sexo, el color, el idioma, la religión, la opinión política, el origen nacional, el estatus económico, civil y político. A nivel de las regiones, el principio de no discriminación también se encuentra activo en instrumentos como la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención Europea de Derechos Humanos. Adicionalmente, las Convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son signatarias del principio de no discriminación.
En el año 2006 se emitieron los Principios de Yogyakarta sobre la Aplicación del Derecho Internacional Humanitario en Relación con la Orientación Sexual y la Identidad de Género, el cual contiene una serie de principios legales vinculantes sobre la aplicación del derecho internacional humanitario, a las violaciones de derechos humanos por motivos de orientación sexual e identidad de género. Pretende aportar una mayor claridad y coherencia a las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos. Su contenido establece los aspectos básicos para que tanto las Naciones Unidas como los Estados avancen en la protección y garantía de los derechos de las comunidades LGBTI y fue presentado en marzo de 2007 ante el Consejo de Derechos Humanos y ratificado por la Comisión Internacional de Juristas.

En el año 2008, la Asamblea General de las Naciones Unidas abordó formalmente las violaciones de derechos basadas en la orientación sexual y la identidad de género, dando lugar a la Declaración de las Naciones Unidas sobre Orientación Sexual e Identidad de Género. La declaración condena enfáticamente la violencia, el acoso, la discriminación, la exclusión, la estigmatización, el prejuicio hacia los grupos LGBTI y los crímenes de odio, torturas, detenciones y privación de los derechos económicos, sociales y culturales por razones basadas en la orientación sexual y la identidad de género. A pesar de este avance, la respuesta internacional a la declaración sigue siendo desfragmentada.
En lo referido al tema de VIH y sida en el año 2007, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha emitido las Directrices internacionales sobre el VIH/SIDA y los derechos humanos , las cuales establecen para los derechos fundamentales para las personas que viven con VIH y en su referencia al Derecho a la intimidad, establece que las leyes que penalizan los actos homosexuales consentidos entre adultos violan el derecho a la intimidad establecido en el artículo 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Al respecto se comenta que: “la penalización de las prácticas homosexuales no puede considerarse un medio razonable o una medida proporcionada para lograr el objetivo de impedir la propagación del VIH y del SIDA... empujando a la clandestinidad a muchas de las personas que corren el riesgo de infectarse (…). La penalización iría contra la aplicación de programas de educación eficaces en materia de prevención de la infección por el VIH/SIDA”.

Específicamente, la 5ta directriz internacional sobre el VIH/SIDA y los derechos humanos establece explícitamente la necesidad de que existan legislaciones contra la discriminación y sobre protección estableciendo, en su punto “h” que:
“Deberían promulgarse leyes de protección contra la discriminación para reducir el número de violaciones a los derechos humanos de los varones que tienen relaciones sexuales con varones, especialmente en el contexto del VIH, a fin de disminuir, entre otras cosas, su vulnerabilidad a la infección por el VIH y a los efectos del VIH y el SIDA. Esas medidas deberían prever sanciones en caso de afrentas a las personas que mantengan relaciones con otras del mismo sexo, dar reconocimiento jurídico al matrimonio o las relaciones entre personas del mismo sexo y elaborar una ordenación sistemática del régimen de bienes, divorcio y derechos sucesorios de esas relaciones. La edad para el consentimiento sexual y el matrimonio debería ser la misma para las parejas heterosexuales y homosexuales. Deberían revisarse las prácticas jurídicas y policiales con respecto a las agresiones a los varones que tienen relaciones sexuales con varones, para dotarlos, en tales situaciones, de la protección jurídica adecuada.”

Por último, uno de los avances más recientes se encuentra en la Resolución OEA sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género (Aprobada en la cuarta sesión plenaria, celebrada el 4 de junio de 2009). Este documento establece en sus resoluciones:

1. Condenar los actos de violencia y las violaciones de derechos humanos relacionadas, perpetrados contra individuos a causa de su orientación sexual e identidad de género. 2. Urgir a los Estados a asegurar que se investiguen los actos de violencia y las violaciones de derechos humanos perpetrados contra individuos a causa de su orientación sexual e identidad de género, y que los responsables enfrenten las consecuencias ante la justicia. 3. Instar a los Estados a asegurar una protección adecuada de los defensores de derechos humanos que trabajan en temas relacionados con los actos de violencia y violaciones de los derechos humanos perpetrados contra individuos a causa de su orientación sexual e identidad de género. 4. Solicitar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a los demás órganos del sistema interamericano que sigan prestando la adecuada atención al tema. 5. Reiterar a la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos (CAJP) que incluya en su agenda, antes del cuadragésimo período ordinario de sesiones de la Asamblea General, el tema “Derechos humanos, orientación sexual e identidad de género”. 6. Solicitar al Consejo Permanente que informe a la Asamblea General, en su trigésimo noveno período ordinario de sesiones, sobre el cumplimiento de la presente resolución, cuya ejecución estará sujeta a la disponibilidad de recursos financieros en el programa-presupuesto de la Organización y otros recursos.”

Son muchos los desafíos pendientes para estas comunidades,que aún hoy siguen siendo víctimas de impunidades impensables para cualquir ser humano.